Juanjo ha sido muy discreto en su blog, pero queremos ser nosotros los que expongamos el gran éxito y el gran mérito que tuvo su participación en la "Cuita del Sol". El ha sido demasiado humilde. Debeis saber que se trata de una carrera durísima, más apta para cabras que para humanos. Los participantes se preparan muy a fondo, entrenando entre piedras y rocas, recorriendo senderos escondidos entre los picos del Pirineo. Pero ninguno de ellos podía sospechar que entre aquel grupo de valientes montañeros, sin haber dejado nunca de correr junto al mar, se escondía un gran luchador. Porque Juanjo no se rindió. Midió su tenacidad y su empeño contra la confianza y experiencia de los otros. Y ganó. Para nosotros, Pep y yo, que lo esperabamos helados en la meta, fué el vencedor. Es cierto que otros llegaron antes, pero para nosotros esos no cuentan. Ni los vimos. Esperabamos a nuestro heroe, a nuestro "Leon", sin dudar en ningún momento que pronto veriamos aparecer la debil luz de su frontal al otro lado del rio. Y así fué, bajando de esa cumbre demasiado alta, habiendo recorrido un camino demasiado duro, llegó el gran amigo. El ejemplo de que si uno se empeña en conseguir algo puede hacerlo. Las fuerzas parecen salir de algún bolsillo mágico que tenemos escondido en el alma, pero salen. Ese dia "el León" nos dió una lección: soñar es importante, porque es muy probable que ese sueño pueda cumplirse. ¡Que triste sería dejar perder algunas ilusiones por no habernos atrevido a soñar que eran posibles! Sigamos soñando y tomemos ejemplo de este pequeño gran hombre, este enorme amigo. Juanjo, te deseamos toda la fuerza y la suerte posible para que se realicen tus sueños y aspiraciones. Hasta siempre!!!!!
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Juanjo ha sido muy discreto en su blog, pero queremos ser nosotros los que expongamos el gran éxito y el gran mérito que tuvo su participación en la "Cuita del Sol". El ha sido demasiado humilde. Debeis saber que se trata de una carrera durísima, más apta para cabras que para humanos. Los participantes se preparan muy a fondo, entrenando entre piedras y rocas, recorriendo senderos escondidos entre los picos del Pirineo. Pero ninguno de ellos podía sospechar que entre aquel grupo de valientes montañeros, sin haber dejado nunca de correr junto al mar, se escondía un gran luchador. Porque Juanjo no se rindió. Midió su tenacidad y su empeño contra la confianza y experiencia de los otros. Y ganó. Para nosotros, Pep y yo, que lo esperabamos helados en la meta, fué el vencedor. Es cierto que otros llegaron antes, pero para nosotros esos no cuentan. Ni los vimos. Esperabamos a nuestro heroe, a nuestro "Leon", sin dudar en ningún momento que pronto veriamos aparecer la debil luz de su frontal al otro lado del rio. Y así fué, bajando de esa cumbre demasiado alta, habiendo recorrido un camino demasiado duro, llegó el gran amigo. El ejemplo de que si uno se empeña en conseguir algo puede hacerlo. Las fuerzas parecen salir de algún bolsillo mágico que tenemos escondido en el alma, pero salen. Ese dia "el León" nos dió una lección: soñar es importante, porque es muy probable que ese sueño pueda cumplirse. ¡Que triste sería dejar perder algunas ilusiones por no habernos atrevido a soñar que eran posibles!
Sigamos soñando y tomemos ejemplo de este pequeño gran hombre, este enorme amigo. Juanjo, te deseamos toda la fuerza y la suerte posible para que se realicen tus sueños y aspiraciones. Hasta siempre!!!!!
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